domingo, 5 de abril de 2009

Te declaro la guerra.

Te declaro la guerra!
Una guerra de opiniones.
Mi boca será mi arma
y las palabras, mis municiones.

Esto es una guerra,
donde matar esta prohibido.
No es tu sangre lo que busco,
ni a conquistar nada he venido.

La guerra del fin de la paciencia
de la esperanza y la existencia.
Lucharé cargada de verdades sobre ti
te dispararé con ellas en la conciencia.

Puedes escudarte, defenderte
esconderte o escaparte.
puedes incluso perder la paciencia y revelarte,
o huir de mis ataques con la indiferencia.

Pero hagas lo que hagas
dispararé mis palabras contra tu casa.
Y sea como sea
conseguiré que las oígas
Y conseguiré que te duelan.

Conseguiré que comprendas
cada uno de mis delirios.
Que sientas cada una de mis muertes,
como tus obras de vil asesino.

Mi bando se mantendrá fuerte
porque tenemos los valores justos.
El tuyo maldito monstruo,
caéra por su propio peso
de arrogancia egoísmo y tumultos.

Puedes seguir riendote o regocijandote,
alardear incluso de ser un pasota.
Puedes seguir pensando que todo te va bien
seguir siendo un presuntuoso y egoísta
un ególatra que no ve más alla de su ombligo.

Pero estas muriendo en muchos universos
estan dejando de creer en ti demasiadas veces.
Sabes que esto es acumulativo?
si te muestras tan hostil,
tú mismo acabaras contigo.

Si hieres sentimientos
sin importarte lo más mínimo
Aunque te rias de lo que diga
no te libras del extinto.

Esto es la guerra!
Una guerra de opiniones.
Las bocas seran las armas
y las palabras, las municiones.

domingo, 22 de marzo de 2009

Heridas de una bestia.

Imagina, si no te ha pasado ya. Que un día encuentras a alguien. Así, sin buscarlo. Simplemente la encuentras y te cautiva, te hechiza y te despierta de un letargo romántico y emocional. Alguien vuelve a interesarte de verdad. Sabes que puedes conquistar a esa persona, pues ella te ha devuelto la mirada y la impresión y así lo viste, así lo hiciste...

Bien... Imagina ahora, después de haberla conquistado y después de haber compartido con ella, besos, copas y cama, te levantas feliz por la mañana a su lado, aún sabiendo que todo puede terminar ahí como tantos romances ebrios. Pero aún os queda tiempo y ganas de compartir un cigarro de la risa y más besos sobre el césped de un parque. Llega la hora de despedirse, pero esa persona tiene intención de volver a verte y a ti eso te fascina y piensas... Por que no? Le das tu número de móvil porque te lo pide y te vas feliz.

No es dificil de imaginar verdad? Es algo común. La gente se conoce y si se caen bien, se mantiene en contacto. Eso me pasó a mi contigo recuerdas?

Recuerdas tus ganas de volver a verme? Yo si las recuerdo... Y sabes? Cuando me conociste yo ya sabía manejar las situaciones en mis conquistas nocturnas. Yo ya sabía que no porque te miren y te admiren significa que te quieran volver a ver al día siguiente. Por eso lo vi diferente.
Me gustabas mucho, tú mostrabas mucho interés por mi... En fin todo iba bien, que podía fallar entonces? pensé...

Joder, no solo iba bien, si no que cada vez iba mejor. Sin yo provocar nada, tú seguías buscándome, volvimos a vernos dos días más, antes de que volvieras a tu ciudad lejos de la mía. Ciudad a la que incluso me invitaste a ir en una conversación telefónica. Porque como sabes, cuando te fuiste, seguimos manteniendo contacto. Tú me llamabas por teléfono hasta que empecé a hacerlo yo y durante dos meses hablábamos cada 2 o 3 días.

Busque un billete, dudosa... debo reconocerlo. De que te conocía realmente? Sin embargo pagué el billete y fui a verte. Me fui contigo sin saber a lo que me atenía... Diez días después, gracias a ti, volví feliz y cada vez más convencida de que tú también sentías lo mismo que yo. Que a pesar de estar lejos y de vernos poco, estaba naciendo algo entre nosotros. Tengo pruebas en mi mente de lo maravilloso que fuiste esos diez días. Realmente como un hombre fascinado por una mujer que el azar le puso delante.

Dos locos! Eramos dos locos apasionados y amantes de la vida, de la noche, de la música... Eramos un equipo equilibrado y eficiente. Más de una vez sentí que contigo me comía el mundo. Más de una vez sentí que me tratabas de una forma delicada y especial. Te preocupabas por mi, por mi vida, mis objetivos y me animabas a conseguir mis ambiciones.

Volviste y fui a buscarte. Dos meses después volviste para quedarte más tiempo. Fui la primera persona que viste al llegar y recuerdo ese día como algo mágico. Estabas muy contento de estar aquí y yo de que estuvieras. Incluso preparé una ruta para hacerte ver cosas de la ciudad antes de que llegaras.

No hace falta que te de más datos no? Si no eres hipócrita, reconocerás lo que digo, sentirás cada uno de los momentos como yo te los relato y créeme, pongo mis esperanzas en que sea así porque me faltan muchísimos momentos que nombrar.

Yo nunca planteé dar un paso más en la relación, ni en formalizar nada. Yo simplemente era feliz contigo, me encantabas y solo me limité a disfrutarlo. Tú me cuidabas y yo te cuidaba a ti.

Bien... Un buen día empecé a notar que quizás había idealizado demasiado todo, pues tú cambiaste casi misteriosamente. Dispuesta a averiguar si era otra idea de mi pesimismo, simplemente te lo pregunté. Te pasa algo conmigo? Recuerdas tu respuesta? Yo la sigo sintiendo como una estaca clavada en el pecho... "Tengo otras prioridades, no esperes mucho de mi" ...

Ok, lo entiendo... No pasa nada, me he flipado! Si con ese comentario agregas un "pero no significa que hayas sido solo para divertirme, sabes que eres especial para mi, que confío mucho en tus posibilidades y me gustaría tenerte en mi vida. Solo que no estoy listo para una relación"
entonces todo va bien. Simplemente me he emocionado y he corrido más que tú. Eso pensé bajo una lógica que casi nunca utilizo.

Y vale... Me sentó como un tiro porque a pesar de ser una ilusión, era mi ilusión. Pero aun me quedaba ilusión sabiendo que aunque no puedas plantearte estar conmigo, si querías estar en mi vida. Y te acepté. A ti y a tu situación de lobo solitario. Volví a mi razonamiento normal y pensé que si, que igualmente quería seguir teniéndote en mi vida, que si que contabas conmigo y como a todo ser humano, me gustó ser útil para alguien. Al fin y al cabo y lejos de lo que pudiera sentir, si era cierto que me gustabas por ser tú y que estando o no contigo, estaba encantada de haberte conocido...



¿Entonces que pasa muchacho? Por que ya no llamas ni te interesas por mi? Por que de repente estas siempre muy ocupado, tanto como para no responder mis mensajes y como para decirme al teléfono cuando te llamo y por fin te localizo " Es urgente? Porque voy de culo, te llamo el fin de semana" Estamos a domingo, son las 22:00 de la noche y bueno... Se que no vas a llamarme.

Sabes? Has pasado de ser el que me demostró que siempre puedes encontrar a alguien que sienta las cosas como tú y te siga, a ser otra prueba más de que la gente tiene los sentimientos podridos.

Intento averiguar la respuesta y La que mas probabilidades tiene de ser la cierta, es la que más me duele.

Estas a punto de empezar tu vida en mi ciudad. Ya lo tienes todo preparado? Ya te has deshecho lo suficiente de mi como para no tener ni que cumplir con una tarde y un café? Perdona que saque mi mal genio... Pero es que no entiendo como puedes ser tan mezquino y quedarte tan ancho...

viernes, 18 de enero de 2008

Sin ver al sol.


Empujada hacía lo desconocido,
hoy una voz habla conmigo.
No me dice nada nuevo.
Tampoco me saca de aquí.
Del mundo en el que me pierdo.

Regreso a mi luz artificial,
cegadora cuanto más me cubro.
Protejo mis pupilas con pañuelo negro.
No quiero la realidad,
es algo que me da miedo.
El sol no me aclara nada,
tampoco me quita el sueño.

Mi cubículo inamovible.
Vivo en una habitación,
como mártir que se ha cansado
hasta de llamar la atención.
Cien días y doscientas noches,
llevo sin ver al sol.

Voces ocultas
en transmisores neuronales.
Demasiado humo concentrado,
demasiada vida que no quiero,
demasiado bien con lo que sabes.

Vino que me emborracha,
manchando mi sangre de alcohol.
Roja sangre como el rojo vino,
del mismo rojo que tu corazón.

Tan rojo como mis lágrimas
cuando mi vista termina herida,
cuando no puedo decir que elijo
cuando terminará mi vida.

Demasiado tiempo esperando
a que una etapa termine.
Una etapa que empezó
el día de mi nacimiento.
Cien días y doscientas noches
llevo sin ver al sol.